"LA
ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN EDUCACIÓN
PRIMARIA"
La enseñanza de la historia en
contextos educativos permite analizar y reflexionar sobre el pasado para
comprender lo que acontece en el presente, el aprendizaje de la historia,
permite comprender los problemas sociales, para ubicar y darle importancia a
los acontecimientos de la vida diaria, para usar críticamente la información y
para convivir con plena conciencia ciudadana.
Uno los propósitos principales de
la enseñanza de la historia a lo largo de la educación básica es que los
alumnos desarrollen el pensamiento y la conciencia histórica, para que cuenten con
una mayor comprensión de las sociedades contemporáneas y participen en acciones
de beneficio social de manera responsable e informada.
“Mediante el aprendizaje de la historia, los alumnos comprenden hechos
pasados, explican sus causas y
consecuencias, sus cambios y continuidades a lo largo del tiempo, y su influencia en el presente.
Gracias a ello, no sólo conocen la ubicación
temporal y espacial de los
grandes procesos y sucesos históricos, también van conformando su identidad individual y
colectiva, mediante el conocimiento de la cultura propia y la de otros pueblos
del país y del mundo”
ESTRATEGIAS Y RECURSOS DIDÁCTICOS PARA LA ENSEÑANZA Y EL APRENDIZAJE DE LA HISTORIA
- Brinda experiencias de aprendizaje para que la historia cobre vida y significado en los alumnos es un propósito sobre lo que el docente debe reflexionar al momento de seleccionar las estrategias de trabajo.
- Es necesario partir de estrategias y del uso de recursos que permitan acercar a los alumnos al conocimiento histórico a través del manejo del tiempo convencional, para dar paso al tiempo histórico; con el fin de desarrollar su pensamiento histórico es conveniente plantearles cuestiones que les sean cotidianas.
- Hacer uso de estrategias que favorezcan comprender el tiempo y el espacio históricos remite a recursos como las líneas del tiempo y esquemas cronológicos para desarrollar la noción del tiempo histórico.
- Los mapas son un apoyo para desarrollar la noción de espacio. A través de su lectura e interpretación se puede obtener y organizar la información histórica.
Es importante la aplicación
de enseñanza en la cual se deben considerar los siguientes aspectos:
1. Tomar en cuenta las características de los
estudiantes en relación, tanto en su nivel cognoscitivo, como los conocimientos
previos, sus motivaciones e intereses, etc.
2. El tipo de contenido que se va
a enseñar.
3. Los objetivos que se desean alcanzar y las
actividades que debe desarrollar el alumno para conseguirlo.
4. Supervisar constantemente el
proceso de enseñanza y el progreso del aprendizaje de los estudiantes.
5. Considerar el contexto en que serán
aplicadas las estrategias.
Acercar al alumno a la identidad
nacional es una tarea difícil de realizar, para hacer este acercamiento se
tiene que partir de la identidad propia del lugar donde el alumno se
desenvuelve. Su propia cultura “lengua, vestido, tradiciones, costumbres”
entendiendo está como la construcción social e histórica y responde al proyecto
de vida que un pueblo se traza como propio. Los docentes no le damos énfasis al hecho de
que para poder enseñar un contenido debemos partir de las vivencias del niño
para hacer de estos contenidos, aprendizajes significativos y útiles en la vida
del alumno. No podemos separar le escuela de la vida.
EL VALOR FORMATIVO DE
LA HISTORIA
La historia, entendida como
materia escolar, no debe concebirse como un cuerpo de conocimientos acabados,
sino como una aproximación al conocimiento en construcción. Dicho acercamiento
deberá realizarse a través de caminos que incorporen la indagación, la
aproximación al método histórico y la concepción de la historia como una
ciencia social y no simplemente como un saber curioso.
Por ello, es importante definir la historia para ser enseñada como un cuerpo de
saberes que no solamente incorpora lo que ya conocemos gracias a los
historiadores, sino que además nos indica cómo se construye el conocimiento y
cuáles son los procesos y las preguntas que debemos formularnos para llegar a
tener una idea explicativa del pasado.
LAS FUNCIONES DE LA HISTORIA EN
NUESTRAS SOCIEDADES
La escuela se sirve de la historia con
finalidades formativas. Sin embargo, esta disciplina es percibida socialmente
de manera diferente en función de los contextos culturales, al margen de las
necesidades o exigencias que podemos defender desde la educación. La historia,
al igual que ocurre con la religión, existe en todas las sociedades humanas;
ambas constituyen dos universales culturales. Sin embargo, el concepto de
historia que han desarrollado las distintas culturas, al igual que el concepto
de religión, puede diferir en el espacio y en el tiempo. Existen muchísimas
concepciones de la historia, aun cuando entre nosotros la historia es una
disciplina científica de carácter comparativo que analiza todas las sociedades
a lo largo del tiempo.
LA HISTORIA COMO MATERIA IDÓNEA
PARA FORMAR Y EDUCAR A NIÑOS Y JÓVENES
La potencialidad formativa de la historia hace
que sea posible la reflexión sobre el conjunto de la sociedad en tiempos
pasados con el objetivo de enseñar a comprender cuáles son las claves que
residen detrás de los hechos, de los fenómenos históricos y de los procesos.
Cuenta con un importante poder formativo para los futuros ciudadanos ya que, si
bien no muestra cuáles son las causas de los problemas actuales, posibilita la
exposición de las claves del funcionamiento social en el pasado. Es, por lo
tanto, un inmejorable laboratorio de análisis social. La historia, como
ejercicio de análisis de problemas de las sociedades de otros tiempos, ayuda a
comprender la complejidad de cualquier acontecimiento, de cualquier fenómeno
social-político actual y de cualquier proceso histórico mediante el análisis de
causas y consecuencias. Aquí radican sus mejores posibilidades formativas.
En un tiempo en que el conocimiento se diluye ante la falsa contradicción instrucción-educación, la historia es cada vez más necesaria en la formación para desarrollar un criterio y una visión crítica del presente. La historia, entendida como disciplina científica, es un medio idóneo para enseñar y aprender a realizar análisis sociales (en el sentido más amplio). Permite estructurar todas las demás disciplinas sociales y hace posible la incorporación de muchas situaciones didácticas que posibilitan trabajar las diversas habilidades intelectuales y la potenciación del desarrollo personal. Por lo tanto, puede afirmarse que la Historia es una materia que debe ocupar un lugar preeminente en el currículo educativo general.
LOS FINES GENERALES DE LA
HISTORIA COMO MATERIA EDUCATIVA
La Historia, como disciplina
académica, es una de las materias educativas que mayores posibilidades posee
para la educación y la instrucción de la juventud. Debe ser, por lo tanto,
respetada y enseñada correctamente en nuestros planes de estudio de educación
primaria y secundaria. Esta afirmación no se basa en la idea corporativista de
los que enseñamos historia en el sistema educativo, sino que se sostiene en la
comprobación, cada vez más rigurosa, de los grandes beneficios que comporta su
adecuada enseñanza y las transformaciones que experimentan quienes la aprenden.
Los cuatro grandes ámbitos que determinan sus posibilidades en el proceso de
enseñanza/aprendizaje son los siguientes:
• Facilita la comprensión del presente.
• Contribuye a desarrollar las facultades intelectuales.
• Enriquece otros temas del currículo y estimula las aficiones para el tiempo libre.
• Ayuda a adquirir sensibilidad social, estética, científica, etcétera.
EL PAPEL LÚDICO DE LA HISTORIA EN LA EDUCACIÓN PRIMARIA
Finalmente resta por plantear una última cuestión: la historia puede cumplir un papel lúdico en el sentido más agradable y, a la vez, más educativo posible. No es aceptable que una materia que despierta tanta curiosidad e interés si el maestro utiliza una metodología didáctica adecuada se construya necesariamente sobre el aburrimiento en la clase o en el estudio. La historia, por su naturaleza, narra la vida de las personas en sociedad y esta temática no tiene por qué ser cansada y monótona. En la medida que la historia asume relatos apasionados y apasionantes de la aventura humana, tiene un componente fascinante y lúdico. Si la historia pierde este componente, es incompleta. La enseñanza de la historia en esta etapa ha de contribuir al ocio inteligente, es decir, la práctica del ocio o tiempo libre que implica incremento en la preparación cultural erudita y, en el mejor de los casos, potenciación del conocimiento por parte de nuestros escolares; en todo caso, ningún docente tiene derecho a transformar la historia, que es la vida, en un relato muerto y tedioso, sin aplicación en el presente ni interés por el pasado. Prueba de lo que decimos es la inmensa cantidad de juegos en formato multimedia que utilizan la temática histórica como uno de sus mayores atractivos. La clase de historia para los niños debe aspirar a ser un lugar lleno de interés, donde se resuelvan enigmas y donde se satisfaga la curiosidad natural de todo ser humano por lo pasado y sus formas de vida.
OTRA FORMA DE ENSEÑAR HISTORIA: EL MÉTODO
Hoy existe otra forma de enseñar historia, que ciertamente
no es nueva, ya que se basa en métodos y estrategias bien conocidas por los
historiadores desde hace mucho tiempo, pero que a menudo no han formado parte
del bagaje intelectual de la escuela obligatoria. Naturalmente, esta forma de
enseñarla requiere presentarle al alumnado una serie de conceptos, habilidades
y procesos propios de 53 la historia. Quizás una de las perspectivas más
interesantes de esta didáctica de la historia sea la que pretende inmiscuir a
los estudiantes en los procesos de análisis y de investigación propios de la
disciplina. Ello significa enseñar a:
• Formularse preguntas sobre el presente y sobre el pasado.
• Deducir hechos, causas o consecuencias elementales.
• Extrapolar
situaciones históricas.
• Evaluar las informaciones disponibles.
• Interpretar hechos.
• Clasificar y
contrastar fuentes.
• Cuestionar
situaciones o explicaciones sobre los hechos.
• Proponer hipótesis.
• Diferenciar fuentes auténticas de copias.
• Diferenciar hechos de ficciones y de opiniones.
• Detectar prejuicios.
Todas estas
habilidades y procesos son propios de la historia, si bien no son exclusivos de
ella.
LA PLANEACIÓN DE
ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE (UNIDAD DIDÁCTICA-SECUENCIA DIDÁCTICA)
Al enfrentar nuevos
contenidos, materiales curriculares o simplemente como práctica cotidiana en la
labor docente, la planeación es una herramienta eficaz para el trabajo, ya que
permite optimizarlo y tener mayor certeza de que habrá un aprendizaje significativo
de la historia. Una base fundamental para planear es considerar los elementos
que integran el enfoque de la asignatura, el programa de estudios, las características
de los alumnos, los recursos con que se cuenta y el papel del docente.
Es conveniente
concebir que la enseñanza de la historia implica crear nuevas formas de
trabajar y organizar los contenidos, con estrategias didácticas innovadoras que
acerquen a los alumnos y despierten en ellos el interés por su estudio.
Los programas de estudio son un elemento fundamental en la
planeación, ya que tienen un carácter flexible que permite la libertad del
docente para hacer uso de su creatividad e ingenio y elaborar las adecuaciones
necesarias en el diseño de las unidades didácticas que secuencien el proceso de
enseñanza y aprendizaje.
La planificación debe promover, a través del trabajo con los
contenidos, la adquisición de conocimiento (saber), el desarrollo de habilidades
para el manejo de información (saber hacer) y la adquisición de valores y
actitudes (actitudinal).
En el desarrollo se llevan a cabo actividades para que los
alumnos adquieran o refuercen los conocimientos del tema a través del
desarrollo de habilidades que les permitan el manejo de la información
histórica. De acuerdo con el nivel que se trabaje, se pueden implementar
actividades como talleres artísticos, elaboración de líneas del tiempo, mapas
históricos, esquemas, el análisis de un video considerando un guión de
observación, lectura e interpretación de fuentes escritas, elaboración de
guiones teatrales, trabajo con páginas o presentaciones electrónicas en el aula
de medios. La selección de actividades debe considerar que se propicien la
reflexión y el análisis de la información, con el fin de poder contextualizar
un hecho o proceso histórico.
La planeación es un trabajo flexible, que debe ser adecuado
a las características del docente; es el instrumento de trabajo con el que éste
se deberá sentir cómodo al echar mano de su experiencia, para tener un mejor
conocimiento de sus alumnos e implementar las estrategias que se trabajarán en
clase dejando a un lado las improvisaciones.
ESTRATEGIAS Y
RECURSOS DIDÁCTICOS PARA LA ENSEÑANZA Y EL APRENDIZAJE DE LA HISTORIA
Brindar experiencias de aprendizaje para que la historia
cobre vida y significado en los alumnos es un propósito sobre el que el docente
debe reflexionar al momento de seleccionar las estrategias de trabajo, las
cuales se conciben como el conjunto de decisiones programadas para que los
niños y jóvenes adquieran determinados conocimientos o bien desarrollen
habilidades y actitudes. En una estrategia están involucrados procedimientos y
acciones que permiten concretar una tarea particular de aprendizaje, que está
en función del número de acciones o pasos implicados para su realización, y de la
estabilidad en el orden de estos pasos y del tipo de meta a la que van
dirigidos.58 Además implica los recursos que reforzarán el trabajo docente,
como todos aquellos materiales o actividades de enseñanza que crean condiciones
para favorecer el aprendizaje. El docente debe realizar un diagnóstico que le
permita conocer el grado de conocimiento histórico con que sus alumnos llegan
al curso, así como las habilidades 58 M. C. Domínguez (2007). 120 que han
desarrollado y sus estilos de aprendizaje. Es importante definir un propósito
de aprendizaje, saber qué se pretende lograr al trabajar un concepto o
desarrollar una habilidad o actitud. También se tendrá en cuenta el tipo de
recursos con que se cuenta. Para enseñar historia en forma significativa es
necesario partir de estrategias y del uso de recursos que permitan acercar a
los alumnos al conocimiento histórico a través del manejo del tiempo
convencional, para dar paso al tiempo histórico; con el fin de desarrollar su
pensamiento histórico es conveniente plantearles cuestiones que les sean
cotidianas, por ejemplo, que escriban su historia de vida, en la que vayan
involucrando tanto acontecimientos de su vida personal como de lo que acontece
en su ciudad, en el país o en el contexto internacional; pedirles que lleven un
objeto personal que tenga un valor sentimental importante para que narren su
historia; rescatar fuentes orales como mitos, leyendas y tradiciones que se
transmiten de generación en generación y permiten recuperar los testimonios
(vivencias y experiencias) de diversos protagonistas a través de la entrevista.
Este material favorece el conocimiento histórico al proveer información de la
memoria colectiva no incluida en los textos impresos, recupera elementos de la
propia identidad y los lleva a comprender la historia desde un enfoque
intercultural, al rescatar formas de pensar de diversas personas y culturas
distintas. El uso del testimonio es conveniente para obtener información
familiar, local o de diversos temas del siglo xx y la actualidad. Hacer uso de
estrategias que favorezcan comprender el tiempo y el espacio históricos remite
a recursos como las líneas del tiempo y esquemas cronológicos para desarrollar
la noción del tiempo histórico, ya que establecen secuencias cronológicas para
identificar relaciones pasado-presente e interrelaciones entre distintos
sucesos en el tiempo y el espacio.









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